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Mostrando las entradas con la etiqueta Domésticos

PEQUEÑOS GESTOS

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Esa noche sintió un quiebre, gestos que esconden grandes verdades. Es simple: rituales añejos aprehendidos y aprendidos por pura observación en las reuniones en que era un chico y las cosas sucedían mientras él corría por el patio o jugaba con los primos. La botella de Gancia o Cinzano sobre la mesa redonda del patio, junto a la parrilla improvisada sobre una chapa y dos o tres hileras de ladrillos mientras los grandes conversaban y se reían. Las mujeres iban y venían con vasos para llenar y algún platito de aceituna. El aperitivo se preparaba con hielo y limón del verdadero, del de los árboles y, mientras tanto, el carbón empezaba a crujir. Para entonces la línea imaginaria de peligro se había instalado. Los chicos, lejos del carbón, de los vasos de vidrio y del alcohol. Cuando Analía y Ricardo, lo vecinos, llegaron cada uno con un vaso de Gancia en la mano (la botella la habían dejado en la casa), el gesto de alegría en la cara de mi viejo se transformó. Se le fruncieron las cejas, l...

Sobre las fiestas en Pandemia y no

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Un karma o el karma (nombre masculino. En la religión budista y en el hinduismo, creencia según la cual toda acción tiene una fuerza dinámica que se expresa e influye en las sucesivas existencias del individuo.) es un karma. En estos años de revelación respecto del matriarcado y el patriarcado, el karma es varón y te persigue. Por lo menos ahora empezamos a atrevernos a poner en palabras lo que antes no, haciendo honor a este blog. Que llegue el advenimiento del niño Jesús o el fin de año reúne una serie de cuestiones e individuos, con o sin barbijo, que preparan un combo excelente que debería acompañarse con una dosis de veneno líquido (literal y metafórico). Suena el teléfono, ya no es el ring ring y corrés a atenderlo porque a Telecom o Telefónica o como sea que se llame la compañía, ya la descartaste de tu vida después de pagar durante meses por un teléfono que ni sonaba ni te arreglaban para que después, si realmente sonaba, te llamara tu mamá para saber si vos la habías llamado p...

Sobre el armado de piletas y la liberación femenina de Paulita y Anita Bessone

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Creo que en estos tiempos en que está tan en boga la discusión acerca de la violencia de género, el feminismo y la importancia de establecer claramente nuestra igualdad de derechos frente al género masculino, no está mal instalar temas referidos a nuestros intentos de liberación. En casa los hombres se dedicaban a temas masculinos y las damas debíamos aprender quehaceres domésticos. Eso sí, con la ventaja generacional de acceder a la escuela secundaria, a la facultad, tema un tanto más difícil para mi madre y ni que hablar para mis abuelas. Los hombres (mi santo padre y mi hermano) ejercían oficios consistentes en el arreglo de canillas, uso de martillos para poner cuadros, por ejemplo, y nosotras teníamos la horrenda tarea de limpiar, lavar, planchar, cocinar, ordenar, etc. La cosa estaba tácitamente planteada así de modo tal que si una de nosotras barría el piso y se nos salía el cepillo del palo, la obligación de colocar el clavito era de ellos. Pero, nosotras, todas unas adelantada...

Sobre la importancia del tratamiento para los cabellos y el embellecimiento femenino

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  Siguiendo con la etapa juvenil de mi vida, lejos estaban por esas épocas el botox y la queratina. Baño de crema, un huevo en la cabeza o algo así. Ningún planchita. Podías ir a la peluquería o bien hacerlo por tí misma. Con mi hermana solíamos dedicar los sábados para todos estos menesteres. Luego, con el correr de los años, nuestras primas menores crecieron y la reunión de arreglo de cabello se hizo masiva. Pero volviendo a aquellos sábados, recuerdo uno en especial muy importante o inolvidable. Mi hermana y yo todavía reposábamos en cada una de nuestras camas cuando mi mamá apareció con dos potes de crema y nos anunció: -Miren chicas, les compré baño de crema. -Joya- pensamos nosotras y manos a la obra. -Mirá- le dije a mi hermanita- mamá compró dos, haceme con el pote verde. Y así fue. Mi hermana me aplicó la crema, colocó un plástico sobre el cabello recogido, toalla y secador. Después enjuague y una belleza de resultado. Luego siguió mi hermana. -Mejor probemos el pote blanc...

Sobre la importancia de la depilación y el embellecimiento femenino I

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  Los pelos no son moco de pavo. La cuestión se pone seria ya casi al finalizar la escuela primaria. La verdad es que no sé qué sentimientos tendrán los varones acerca de la irrupción de las vellosidades pero para nosotras, por lo menos para mí, Paulita Bessone, y mis parientes y amigas del género femenino, el tema es una cuestión de Estado. Claro que los tiempos han cambiado para bien, gracias a Dios y han aparecido nuevas formas de deshacerse del problema pero en mis tiempos púberes la cosa estaba dirimida entre la cremita, la pinza, la cera (vegetal blanca o negra) y, lo enuncio con vergüenza suma, la horrenda maquinita de depilar o lo que es peor la Gillette dentro de un aparato de metal. En mis tiempos todo era cuestión de edad. Los 15 eran el antes y el después. A los quince te podías pintar, usar tacos y depilarte. Esto quiere decir que en realidad la fiesta de quince con vestido largo y torta con cintitas era el festejo del momento de tu vida en que dejabas de ser un oso y ...

Reunión de padres en el Jardín

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A Griselda A Cristina A Moni que me acompañaron, que no pudieron ver egresar a sus hijos, bellas todas, tan necesarias y queridas  Reunión de padres en el Jardín o mejor, clase abierta de Inglés, o de Plástica, o de Computación o de lo que sea. Dos niños movedizos como todos. Levantarse a la mañana, una especie de película de suspenso en la que una sabe qué tiene que hacer pero jamás cómo va a terminar. Casi a punto de salir, después de levantar con amor a cada uno, de cambiarlos, de darles la leche, de volver a cambiar al bebé, de cambiarme a mí misma con ese olor espantoso a regurgite en el hombro, de preparar ese bolso inmenso con todo por sí las moscas y se hizo tarde entonces a pedir un remis que saldrá una fortuna pero qué se le va a hacer. Cansancio. Pensar que ya no falta nada. “Mamá, tengo que ir, ahora, ya”. Bueno amor, andá. Y ahí volver a empezar y decirle al pobre hombre del remis que espere. Que el pobre hombre del remis se transforme en un delincuente de los peores ...

La cadena de positividad en facebook

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  Ayer pensaba en estas ocurrencias femeninas a las que unas cuantas se han enganchado en facebook y que consiste en contar tres episodios positivos ocurridos cada día durante siete días consecutivos. Preguntas y más preguntas entre las tantas ocupaciones lúdicas que nos rodean en la vida diaria de estos años tan tecnológicos. Gente perdida en las redes desahogando penas, reuniendo lo que la vida separó en un juego virtual del como sí. Ayer lo pensaba. Me levanté a las seis, me planché el pelo, me pinté, elegí algo cómodo y fresco para el transcurrir de mi mañana, levanté a mis niños, los subí al micro, acomodé mi cartera y ahí me fui. Siete y cuarto estaba en el restorán. Volví a casa bastante acalorada por la caminata y cociné para mis niños. Dejé todo como estaba y me sometí a una siesta necesaria y obligada por el calor. A las cinco, con el Pantene liso extremo encaré a Raimundo, mi dobermann, que cuando me vio salir se me pegó mimoso, esperando su merecido baño. Después sigui...

Carnaval

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Estaba bueno jugar al Carnaval en el barrio. Nos juntábamos con los chicos y chicas y a inflar bombitas de agua o a baldazos. Ya entrada en la adolescencia la cosa se empezó a complicar. El tránsito se dificultaba si no estabas jugando, si justo pasabas caminando y el juego se encontraba agazapado en alguna esquina de mano de algún vecino que desplegaba incluso con malicia los bombazos o los baldazos y no perdonaba zapatos ni zapatillas ni pantalones blancos o vestidos de tela delgada. Lo peor es si justo justo estabas con la regla. Ni qué hablar. Entonces me enojaba. En realidad quien te mojaba lo hacía "para halagarte". Sólo a las chicas lindas o jóvenes. Nunca meterse con chicas acompañadas por adultos . Una onda piropo, viste. Te decían lo más grosero que se podía escuchar pero nosotras debíamos sentirnos felices porque las fuleras no eran seleccionadas para tal fin o bien los piropos se transformaban en agresiones que mi respeto por mis amigas féminas no me permite repro...

El Flan

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Tres años antes de que los cuernos determinaran su triste partida, mi Ex dictaminó sobre mi flan Royal, hecho todavía con amor y con la flanera de aluminio prestada por mi santa madre, que su señora progenitora, es decir mi ex suegra (gracias a Dios por existir), hacía el flan más tostadito pero que igual el mío estaba riquísimo. Al día siguiente decidí resolver mi error y con amor de ama de casa hice un nuevo flancito: abrí el sobrecito, la lechita, revolví hasta que rompiera el hervor. Luego tomé la flanerita de mi madre, coloqué azúcar (bastante) y me fui a la terraza a tender la ropa. Encendí antes el extractor y subí las escaleras. De pronto, escuché la voz de mi madre, que por ese entonces vivía al lado, decir: “hija, algo se quema”. “Ahí voy, Ma, no te preocupes, es una receta nueva que sale así”. Por la noche y habiendo terminado de cenar, coloqué el inmenso flan delante de las narices de mi tierno cónyuge que lo miraba azorado. -Mi amor, hoy sí te lo hice como te gusta a vos: ...