El Flan
Tres años antes de que los cuernos determinaran su triste partida, mi Ex dictaminó sobre mi flan Royal, hecho todavía con amor y con la flanera de aluminio prestada por mi santa madre, que su señora progenitora, es decir mi ex suegra (gracias a Dios por existir), hacía el flan más tostadito pero que igual el mío estaba riquísimo.
De pronto, escuché la voz de mi madre, que por ese entonces vivía al lado, decir: “hija, algo se quema”. “Ahí voy, Ma, no te preocupes, es una receta nueva que sale así”.Al día siguiente decidí resolver mi error y con amor de ama de casa hice un nuevo flancito: abrí el sobrecito, la lechita, revolví hasta que rompiera el hervor. Luego tomé la flanerita de mi madre, coloqué azúcar (bastante) y me fui a la terraza a tender la ropa. Encendí antes el extractor y subí las escaleras.
-Mi amor, hoy sí te lo hice como te gusta a vos: bien quemadito.Por la noche y habiendo terminado de cenar, coloqué el inmenso flan delante de las narices de mi tierno cónyuge que lo miraba azorado.
Se lo tragó sin chistar.El pobre parecía un flan de chocolate.
ESTE ESCRITO ES UN HOMENAJE AL NEGRO BALTAZAR QUE SIEMPRE ME TRAJO LINDOS REGALOS.Obviamente a veces las acciones hablan más que mil palabras y se justifica cerrar la boca.
¡MENTIRA! A VECES, NADA Y EL PASTO ME LO COMÍ YO SOLITA.
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