II
Decir
Volver a decir
Después
Después de tanto perderse
De tanto buscarse.
Existe el infinito y la nada y el tiempo
La esperanza y la desesperanza.
La fidelidad y la traición.
La gente justa, el dolor,
un camino brumoso por el que hacerse lugar.
Y estar solo puede ser también una respuesta
Existe un lugar donde el tiempo se detiene
Donde hay un rincón para inclinarse a observar
Y ver y rever y volver a observar
Ellos son
Ellos están allí.
Parecen humanos
Parecen sanos en cuerpo y alma
Pero no
Caminan perdidos
Ciegos
Vulnerables
Expuestos a su propia soberbia
Nada parece inquietarlos
Pero sí.
Tu ojo observador los persigue
Los inquieta
Los mantiene en vilo
Los incomoda.
No pueden mirarte a la cara
Les falta dignidad
Les sobra incertidumbre.
Tienen los bolsillos llenitos de penas ajenas
De esperanzas robadas.
El traidor negará tres veces
El traidor verá crecer en el seno de su alma
Como serpientes venenosas
la pena de caminar por un camino que no es suyo
Que nunca ha ganado
Se empodera
Eleva los hombros
Camina erguido
Intenta elevar la mirada
Pero como en un mal sueño
No hay tahalí
No hay bandera
No hay abanderado.
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