Paulita Bessone
Buenos días. Mi nombre: Paulita Bessone. Profesión: escritora. Estudios cursados: primarios, secundarios, un curso de corte y confección de tres meses (no terminé la blusa), pero esto no importa nada.
Algunos nacen del vientre de su madre. Yo soy diferente. Yo nací por necesidad y aunque suene estúpido (por eso me lo callo) la razón de mi existencia es un Corsa 1999 nafta gris claro metalizado 8 válvulas aire y levantavidrios en las cuatro puertas, impecable.
La verdad es que quien deseaba ese auto es el amor de mi mentora. El tipo se había enamorado de ella y del auto. Fue un amor a primera vista. Lo vio pasar y pensó que era ese. Lo mismo que con mi creadora y no va y la dueña era mujer. Sí, chica. La mina sabía detalles del auto que los hombres piensan que nosotras no sabemos. Cómo no vamos a saber. Yo, Paulita Bessone, reconozco a simple vista el cosito que hay que abrir para que cuando le das la llave, el muchacho te cargue la nafta por ahí, por ejemplo. Pero me fui de tema.
Vuelvo. La señora esta quiso vender el auto. El precio sugerido y el ofrecido se llevaron bien y el trato se cerraría una vez pasado el fin de semana que encima era largo (Navidad Noche Buena extensión). La cuestión es que a esta mujer, Patricia Algo, le pegó el bajón o le vino o vaya a saber qué pero a último momento se pegó un retobe y empezó que no lo voy a vender o que mejor sí pero mejor no, que está lindo, que gasta poca nafta, que mi marido usa la Eco Sport y yo el Corsa y etc. Tipo que en esta situación uno se vuelve desconfiado, no el enamorado del auto sino la enamorada del señor enamorado de auto que pensaba que si la mina quería más guita, que tal vez se lo había vendido a otro, que había que convencerla porque justo el señor amor de mi mentora que es especialista en autos y más en Chevrolet había visto cantidad de autos y ninguno lo convencía. Los miraba y a los cinco minutos su cabeza sacaba un ticket con lo que había que arreglarle y a qué costo se elevaba y justo este Corsa Classic gris metalizado claro, pocos kilómetros, nafta, sólo dos dueños, aire, levanta vidrios, dirección hidráulica, no tenía nada. Sólo hacerle la VTV.
Bajo esta situación coyuntural, yo, que iba a llamarme Paula Bessone, terminé llamándome Paulita porque sino no entraba la dirección de mail en gmail para entablar una cálida relación de amistad de mujer a mujer con esta señora que demostró ser honesta porque a pesar de hablar de todo me aseguró que si vendía el auto se lo vendía a quien lo había visto por primera vez que vendría a ser el enamorado del auto del que está enamorada mi mentora.
Y así me fui delineando yo, que soy un personaje de novela. Tengo el ADN Bessone, estoy relacionada con los Bessone del automovilismo y me deben una herencia. Soy un poco yo y un poco ella. Mejor dicho soy lo que ella quiere que sea.
Bueno tipo que deséenme suerte. Espero que no me coloque en situaciones dolorosas porque para sufrir están ustedes que viven en el mundo real. A mí pónganme en un castillo con aire y Netflix.
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